PSOE, Més y Podemos votan en contra de una propuesta del PP para fomentar las denominaciones de calidad de Baleares

La diputada del Grupo Parlamentario Popular, Margaret Mercadal, hay defendido hoy en Comisión de Economía del Parlament una proposición no de ley en la que se instaba al Govern a abrir una línea de ayudas dirigida a empresas agroalimentarias para la implantación de nuevos sistemas de gestión, iniciativa que contaba con el apoyo de diferentes denominaciones de calidad. La proposición ha quedado rechazada con los votos en contra de PSOE, Podemos y Més per Mallorca.

 

 

Las Islas Baleares es una de las Comunidades Autónomas con más denominaciones de calidad de todo el Estado. En la actualidad existen 19 marcas de calidad diferentes entre Denominaciones de Origen (queso Mahón-Menorca, vino de Binissalem, vino Pla y Llevant, aceite y olivas de Mallorca), Identificaciones Geográficas (sobrasada, ensaimada y almendra), Vinos de la tierra (Mallorca, Menorca, Ibiza Formentera, Islas Baleares y SerraTramuntana-Costa Nord), bebidas espirituosas (Palo y hierbas de Mallorca, gin de Mahón y hierbas Ibicencas) y marcas de garantía (PMS de carne de cerdo).

 

Cada una de las empresas que conforman las diferentes marcas de calidad, tienen como particularidad, que son pequeños negocios y la gran mayoría de componente familiar, ayudando de esta manera a la diversificación del PIB Balear, que mayoritariamente es turístico. Otra característica de estas empresas es que ayudan a conservar el paisaje y el territorio de nuestras islas y a seguir teniendo una gastronomía diferenciadora y arraigada.

 

Uno de los principales problemas que tienen las empresas agroalimentarias es la falta de competitividad por los efectos de la insularidad, de la doble e incluso triple insularidad. Por este motivo, estas empresas tienen que apostar por la calidad y darle un valor añadido a su producto para seguir subsistiendo.

 

Diferentes estudios avalan que las empresas que tienen una mayor capacidad de exportación de su producto en todo el mundo, tienen menos posibilidades de que cierren sus puertas, por lo tanto, la diversificación en la comercialización de sus productos es clave para seguir con la actividad económica.
Muchas veces estas pequeñas empresas no pueden abrir nuevos mercados porque estos exigen certificaciones que en la mayoría de los casos son muy costosas y no pueden hacerles frente.

 

La certificación de los sistemas de gestión ha dejado de ser en muchos casos voluntaria, para convertirse en “obligatoria”, como en el caso de certificaciones de los sistemas de gestión de la seguridad alimentaria o la certificación de producto.
La implantación y certificación voluntaria de sistemas de gestión se ha convertido en una forma de diferenciarse y de añadir valor a nuestros productos o servicios, demostrando ante clientes y proveedores que la empresa aplica métodos de control y mejora continua.

 

 

 

 

X