Promoción diferenciada para Menorca.

A la pregunta, mal formulada intencionadamente, que lanza la ex-presidenta del Consell, actual vicepresidenta y consellera de Turismo, Maite Salord, en el artículo del ‘Menorca’ del día 21 de si “alguien piensa, realmente, que tener el estand de Mallorca o Eivissa a unos metros de distancia es hacer promoción diferenciada de Menorca” la respuesta es que sí. Lo piensan los empresarios, que saben más que ella de las necesidades en promoción y que cuando menos deberían ser escuchados por un gobernante mínimamente responsable, lo piensa el partido mayoritario de la isla, lo pensaban el partido de Maite Salord, el PSOE de Susana Mora y  Podemos en noviembre de 2016 cuando votaron a favor de ello y lo piensa todo el mundo en la isla porque es lógico, sensato y natural: Menorca debe construir una marca memorable propia y tener un stand propio en colaboración con el sector forma parte de dicha estrategia. Es necesario pero no suficiente, como está quedando claro en Fitur.  Y, por si fuera poco, quien contrata un stand propio puede decidir, al menos, en parte dónde lo ubica y si está más o menos cerca de otros.

La excusa de Salord es que no hay dinero para ello. Entonces, la pregunta es ¿por qué un partido mal llamado menorquinista aceptó de forma irresponsable y sumisa un traspaso de la competencia en promoción turística tan insuficiente que no nos permite ir en solitario a las ferias ni ahora ni en el futuro porque cada año tendremos menos recursos dada su regresividad, al menos hasta que el PP revierta esta situación desde los gobiernos del Consell y del Govern? ¿Ha preguntado a empresas y asociaciones si están dispuestos a alquilar espacios dentro de dicho stand para tener más visibilidad y contribuir a financiarlo?

¿Es coherente que la primera decisión estratégica tras el traspaso de la promoción turística sea externalizarla en quien la gestionaba hasta entonces y que es nuestro principal competidor? ¿Están locos los ibicencos y los mallorquines que han decidido ir en solitario al igual que hace en ocasiones Formentera, sin perjuicio de tener espacio en el stand de Baleares?

La única razón objetiva para entender este dislate es que a Maite Salord y a su equipo les interesa por comodidad evitarse la carga de trabajo adicional que supone contratar y diseñar un stand propio y el riesgo añadido de fracasar en el intento, a pocos meses de las elecciones y en un contexto de divorcio absoluto con el sector. Lo vista como lo vista, la realidad es que no no puede permitirse montar un stand propio de Menorca y que se evidencie aún más que está sola, fruto de sus políticas antiguas, como su ideología, antiturísticas y su animadversión al progreso de la isla y los menorquines, como queda patente que los empresarios y la patronal utilicen otros stands para mantener sus reuniones y para convocar sus ruedas de prensa.

Ir en solitario a una feria u otra no es un objetivo en sí mismo ni es la panacea con la que lograremos diversificar mercados ni alargar la temporada, ni mucho menos trabajo para todos todo el año. Eso lo sabemos y lo hemos dicho por activa y por pasiva. Es un medio más, un paso natural, para avanzar hacia la construcción de la marca con personalidad propia que necesita Menorca.

Lo primero que se tenía que haber hecho es sentarse con el sector, alojamientos, agencias de viajes y oferta complementaria,  y diseñar sobre un plan de marketing las acciones a largo plazo para alcanzar los objetivos fijados. Y, obviamente, con el consenso del Partido Popular, cuyas ofertas en este sentido han caído en saco roto. No hacerlo es el pecado original, fruto de las políticas sectarias del gobierno de PSOE, PSM-Més y Podemos. 

A Salord no le gusta organizar la presencia de Menorca en solitario en las ferias, todo lo contrario que hacer oposición de la oposición, manipulando y tergiversando la realidad. Es muy lamentable que con todos los retos que tenemos por delante dedique tres cuartas partes o más de su artículo a insistir en un episodio parlamentario superado y resuelto muy satisfactoriamente: Menorca tendrá más dinero para pisos sociales (que Podemos será incapaz de poner en marcha a la vista de su dudosa capacidad de gestión) y la Agencia Balear de Turismo no perderá dotación gracias al remanente de tesorería generado tras la inacción del Govern.

Simplifica y falsea Salord cuando contrapone invertir en mejorar la conectividad (no empeorar mejor dicho) y en asistir a las ferias especializadas con el stand propio de Menorca. El debate no es ése. Hay que hacerlo todo, incluyendo enfrentarse al Govern más centralista de la historia y reclamar lo que es de todos los menorquines: un traspaso de la promoción turística digno y que permita al Consell acudir en solitario a las ferias en colaboración con el sector y destinar los fondos propios a ayudar a los ayuntamientos en la mejora de las urbanizaciones por ejemplo.  La realidad es que casi cuatro años después de gobierno del PSOE, PSM-Més y Podemos en el Consell y en el Govern, Menorca está peor turísticamente, tras un mandato perdido en el que se ha vivido de la inercia. Cierto es y hay que reconocerlo que no toda la responsabilidad es de la coalición catalanista ante el escenario de recuperación de mercados competidores. Sí es demérito de Salord y Mora mirar hacia otro lado mientras los clientes se alejan, duplicar la ecotasa, no diversificar mercados, no alargar la temporada, no consolidar ni crear productos nuevos, no abrir las cuevas de Cala Blanca, no poner en valor Lazareto, no promocionar el Camí de Cavalls, no dialogar con el sector, no invertir en urbanizaciones, frenar la modernización de la planta hotelera, prohibir el alquiler turístico, tener la carretera patas arriba cuatro años, privatizar el litoral y que el traspaso de la promoción turística solo esté sirviendo para hacer comunicados y ruedas de prensa grandilocuentes con las que se pretende tapar un fracaso absoluto mientras Salord y Mora continúan en modo orquesta del Titanic mientras las reservas se desploman un 20% y las alarmas de los parados, fijos discontinuos, trabajadores, autónomos y empresarios están al rojo vivo ante el batacazo que se avecina para mayo.

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