La gestión del acceso a Favàritx, un nuevo fracaso de la coalición del Consell.

  • De los 41.478 usuarios estimados se ha pasado a casi la mitad, solo 22.419 menorquines y visitantes pudieron disfrutar de la zona a precio de oro: 15,62 euros
  • El aparcamiento provisional que ahora tramita Preto debió estar listo la temporada pasada si no querían repetir el modelo del PP de establecer un estacionamiento temporal.

 

La gestión del acceso a Favaritx se ha demostrado un nuevo fracaso de las políticas de Movilidad y Turismo del Consell Insular.

 

La prueba más evidente de que la privatización del acceso a la zona de Favartix ha sido una ruina es que la coalición nacionalista de PSOE, PSM-Més y Podemos ha iniciado de tapadillo la tramitación de un aparcamiento provisional en la entrada de Son Camamil•la para que entre en funcionamiento la próxima temporada.

 

Si el gobierno del Consell considera que la solución que venía aplicando el Partido Popular de establecer aparcamientos temporales no era adecuada, a pesar de haber demostrado su absoluta efectividad y legalidad, debió haber tenido listo el aparcamiento provisional al inicio de la pasada temporada, en lugar de imponer un autobús tarde y mal y privatizando el acceso a la zona, entorpeciendo el libre acceso a la costa. A día de hoy, seguimos sin saber cuál es la solución definitiva para 2019 ni cuándo estará operativa.

 

Las previsiones de ocupación se han quedado en prácticamente la mitad, ya que finalmente fueron 22.419 los pasajeros que utilizaron la línea en lugar de los 41.478 presupuestados, lo que ha supuesto un incremento del déficit de casi 70.000 euros.

 

“El resultado es que los menorquines que no hemos podido disfrutar de Favaritx hemos pagado de nuestro bolsillo casi 100.000 euros para sufragar una línea totalmente deficitaria. Cada usuario de Favaritx nos ha costado 8,62 euros a todos los menorquines, una auténtica ruina”, señala la portavoz del Grupo Popular en el Consell, Salomé Cabrera.

 

El coste de cada usuario ha sido 15,62 euros, entre la tarifa del billete y la subvención del Consell. El fracaso, además, no solo se puede medir en términos económicos o cuantitativos.

 

Y es que hurtar a nuestros visitantes de poder visitar una de las zonas más emblemáticas de Menorca supone mandar un mensaje de que no queremos turismo, y eso no nos lo podemos permitir. Además, supone colapsar otras playas vírgenes.

 

La zona de Favaritx es de obligada visita para cualquiera que venga a Menorca por la belleza del paisaje. Y no necesariamente para acudir a las playas o rincones del litoral.

 

La Federación de la Pequeña y Mediana Empresa de Menorca (PIME) incluyó “el cierre del acceso público a algunas playas como Macarella o Favàritx” en la lista de “decisiones tomadas en el ámbito de Menorca y que consideramos que no favorecen en absoluto a que el destino Menorca se consolide en los mercados emisores ya que no se emite un mensaje de bienvenida ni invita a fidelizar a nuestros visitantes”.

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