El problema no es el proyecto

Entiendo y respeto que haya personas a las que no les guste el proyecto de mejora de la carretera general Me-1, y por supuesto, tienen todo el derecho a criticarlo. No obstante, también tienen el mismo derecho los que están a favor del proyecto o incluso los que piden que la conocida como “carretera general” sea más segura, con dos carriles por sentido, al estilo de la ronda de Ciutadella o Maó.

 

Cualquier postura es respetable y aceptable, el Partido Popular de Menorca nunca ha ocultado cuál es el modelo de carretera por el cual apostaba en las pasadas elecciones de 2011, un modelo que no tiene nada que ver con el proyecto que ahora defendemos, pero que actualmente es la mejor solución posible para mejorar la seguridad de todos los que utilizan esta infraestructura, evitando futuras remodelaciones a corto plazo.

 

Las campañas realizadas contra esta infraestructura entran dentro de la libertad de expresión de cualquiera, ahora bien, algunos partidos como el PSOE o el PSM quedan en evidencia y hacen el ridículo, ya que solo ven un impacto o poco apoyo social cuando no lo hacen ellos, o no lo apoyan ellos. La prueba es evidente viendo otras infraestructuras impulsadas por estos partidos, el proyecto de la variante de Ferreries, con dos rotondas de 100 metros -las más grandes de Menorca- , un túnel de más de 250 metros, sin olvidarnos que el trazado pasa justo en medio de un Área Natural de Especial Interés y otra Área Natural de Interés Territorial. ¿Su proyecto de Ferreries no tenía impacto y el nuevo de Maó-Alaior sí?
En la foto podemos comprobar el impacto que tendrá un proyecto y otro, unos hacen viaductos y atraviesan montañas, mientras otros hacen cambios de sentido, ¿cual tiene más impacto? No deja de ser extraño también la macro-campaña que esta haciendo el GOB contra el nuevo proyecto, especialmente si la comparamos con la campaña que hizo contra la variante de Ferreries. Ahora impulsan propaganda en medios de comunicación o en vallas, manifestaciones semanales, cartas a los periódicos, o reclamando un sin fin de informes. En la variante de Ferreries su oposición solo consistió en la ridiculez de escribir medio folio de alegaciones, ¿un poco extraño no? y eso que se construía un vial alternativo que pasaba por en medio de un ANEI y un ANIT, se agujereaba una montaña y se construían las dos rotondas más grandes de Menorca, pero gobernaban otros y no interesaba.

 

Por lo que podemos afirmar que el revuelo depende más de quien lo haga, seguramente las rondas de Maó y Ciutadella no tienen impacto visual o consumen territorio, con sus dos carriles, con sus tropecientas rotondas. Mejor no hablar de la carretera Maó-Sant Lluis, que tampoco tiene impacto ni consume, ni rotondas casi, por cierto, olvidémonos del mamotreto conocido como Centro Penitenciario Menorca, debe tener un impacto visual mínimo. Nada que decir sobre el desmonte de montañas para construir polígonos industriales o casas.

 

En fin, nadie ha dicho que la reforma de la carretera no tenga impacto, que lo tiene, pero hay que ser un poco más coherentes, el impacto será menor que la variante de Ferreries, y se basa en criterios  estrictos de seguridad. Jamás el Consell Insular explicó tantas veces y en tantos sitios una infraestructura, jamás se dio tanta información pública sobre el proyecto, se han aceptado innumerables alegaciones de particulares y organizaciones, con el fin de mejorar el proyecto.  Los famosos cambios a doble nivel se han reducido en tamaño un 35%, la Comisión Balear de Medio Ambiente ha dictaminado a favor del proyecto de mejora, los técnicos son los mismos que en el anterior proyecto con el PSOE y PSM. Entonces, ¿no podría ser que el problema no fuese el proyecto, sino el color del gobierno que lo presenta?

 

Cristóbal Marqués

Politólogo

Twitter: @CristobalMP

 

 

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