El reparto de los fondos del impuesto turístico destapa la eco-estafa del Pacte.


• Priorizar el ladrillo frente a la gestión sostenible del agua demuestra que la sostenibilidad es una cortina de humo para la coalición nacionalista PSOE, PSM-Més y Podemos.

• Lamentamos que dos proyectos con fin medioambiental de alcaldes del PP no hayan tenido la misma suerte que la compra de un moderno centro comercial y la rehabilitación de un edificio consistorial de alcaldesas de PSM-Més.


El destino de la recaudación del mal llamado impuesto de turismo sostenible ha puesto de manifiesto la ecoestafa que está perpetrando la coalición nacionalista que gobierna el Consell Insular y el Govern balear.

 

A la vista de las últimas decisiones, del mal llamado impuesto de turismo sostenible solo es verdad que es un impuesto que pagan los turistas y residentes que pernoctan en algún establecimiento regulado en Baleares. El resto es falso: no favorece, protege ni se preocupa del turismo y no le importa la sostenibilidad ni el medio ambiente.

 

Priorizar el ladrillo en lugar de una gestión sostenible del agua demuestra que la protección del medio ambiente y la sostenibilidad es una cortina de humo para la colación nacionalista de PSOE, PSM-Més y Podemos.

 

Lamentamos que los proyectos relacionados con la gestión del agua de Es Castell (en colaboración con Mahón) y Alaior, dos municipios gobernados por el Partido Popular, no sean merecedores de inversiones con fondos de la ecoestafa y en cambio obtengan financiación millonaria la compra de un moderno centro comercial y la rehabilitación de la Casas Consistorial en Sant Lluís y Ciutadella, dos municipios con alcaldesas de PSM-Més.

 

El Partido Popular de Menorca defiende que la recaudación de la ecoestafa debe destinarse íntegramente a promover acciones encaminadas a la mejora de la sostenibilidad del destino turístico, de forma que también los turistas perciban un retorno de su contribución.

 

Está fuera de duda que la inversión de la ecoestafa debería establecerse sobre criterios estratégicos claros y transparentes que deberían ser fijados en Menorca por el Consell Insular sin injerencias mallorquinas y que deberían centrarse de forma coordinada en determinadas actuaciones que en caso contrario difícilmente podrían obtener financiación.

 

En estos momentos, se invierte de forma arbitraria, descoordinada y deslavazada, sin prioridades objetivas claras y con clara intencionalidad política. 

 

Por todo ello, afirmamos que la ecotasa es una estafa tanto en el fondo como en la forma, ya que no se destinan los fondos para cumplir los motivos que justificaron su imposición y además el Consell Insular, el gobierno de Menorca, no tiene capacidad de influir en su destino como demuestra que dos proyectos más turísticos y medioambientales que los seleccionados con criterios políticos como Menorca, Starlight y la compra de las baterías de Favàritx hayan quedado fuera del reparto de fondos.  

 

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